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【Beck、15作目のアルバム『Ride Lonesome』で見せた枯淡の境地――孤独な夜を抱きしめる現代のブルース】 En la quietud de la madrugada, un chorro de bourbon barato en el vaso devuelve una luz ámbar. Lo que me apetece poner a girar en el plato a estas horas no es el funk estridente de una sección de vientos ni un ritmo disco que acelere el pulso. Es solo una guitarra acústica y una voz rasposa, como quien se pone a repasar los deshilaches de la vida. Saltando sin esfuerzo por encima de las vallas de los géneros y reinando como un icono del rock alternativo, Beck siempre ha sido así. Pensándolo bien, este tío no ha parado ni un segundo de cambiar de piel a lo largo de más de 30 años de carrera. ¿Que encandiló a la chavalería lánguida con el folk lo-fi y tirado en el sofá de 『One Foot in the Grave』 o 『Mellow Gold』? Hecho. ¿Que luego soltó toda la magia del hip-hop y el collage en 『Odelay』? También. ¿Que se puso a mover las caderas con falsetes dignos de Prince en 『Midnite Vultures』? Por supuesto. ¿Que se lanzó de cabeza al pop más brillante y reluciente en 『Colors』? Sin dudarlo. Es, literalmente, el camaleón del mundo de la música. Pero los tíos de mediana edad como nosotros —que ya hemos probado lo dulce y lo amargo de la vida, y más bien nos quedamos con ese regusto ácido que se te instala en el estómago— siempre acabamos volviendo al mismo Beck cuando la noche nos arrincona. Sí, ese mundo acústico tan irremediablemente bello, oscuro y frágil que nos regaló en esa obra maestra insuperable llamada 『Sea Change』 o en el premiado con un Grammy 『Morning Phase』. …
