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【¿Por qué no podemos salir del fango de los 12 compases? Los fantasmas del Mississippi Delta y el testamento de Honeyboy Edwards】 Me sirvo un bourbon barato en el vaso y, mientras escucho el tintineo del hielo, me pregunto: «¿Por qué mi vida no se resuelve de forma bonita con estrofa, puente y estribillo, sino que sigue atrapada en un bucle infinito en el fango de los tres acordes?». Aunque el mundo esté repleto de música electrónica de última generación y de pop reluciente, cuando me doy cuenta, ya he vuelto a poner la aguja sobre un polvoriento vinilo de Delta blues. Un caso grave. Si fuera al médico, seguro que me recetaría «dormir bien y hacer ejercicio moderado», pero no existe en este mundo una medicina contra la adicción al blues. El único remedio infalible es, y siempre será, el sonido chirriante de un slide distorsionado. Esta noche, para todos esos entrañables camaradas aquejados de esta enfermedad incurable, traigo noticias candentes llegadas directamente desde la patria del alma. …
